Sin militarización ni exclusión social

Lunes, 4 de febrero de 2013

 

Puntos de vista. Abordajes de las situaciones de violencia en hospitales y centros de salud

A raíz de las agresiones que se sucedieron en guardias de hospitales públicos, se presenta elo desafío de encontrar soluciones consensuadas entre los distintos actores sociales que no refuercen la segregación de las poblaciones vulnerables.

 

Articular los esfuerzos
Por María Fernanda Boriotti*
La violencia a la que estamos sometidos los trabajadores de la salud ha llegado a niveles impensados. ¿Quién cuida a los cuidan la salud de la población?
Hablamos de violencia externa y de violencia interna. Ninguna de las dos es privativa de la ciudad de Rosario: el escenario se repite en cada centro de salud de la provincia y del país, sin excepciones
La violencia externa es un emergente de la violencia social. Esta tiene sus raíces en la extrema y creciente marginación y exclusión social de amplios sectores de la población, agravada a su vez por el crecimiento de las adicciones y el narcotráfico.
La transferencia de la violencia social al ámbito de la salud hace necesario un abordaje integral que se base en la prevención. Esto en el marco de un sistema de salud pública, universal, gratuito, con calidad y calidez, que asegure la correcta atención de todos los ciudadanos. Es necesaria la plena vigencia de la ley provincial, conformando Comités Mixtos en todos los centros de salud de la provincia. En ese marco, es indispensable la puesta en marcha de protocolos, como el que presentó Siprus, para abordar los hechos de violencia de manera normatizada.
Siprus no apoya la militarización de los hospitales como respuesta unilateral a la crisis. En un abordaje integral debe rediscutirse la circulación de los hospitales y centros de salud, las condiciones de espera de los pacientes y también la presencia de fuerzas de seguridad pública entrenadas y controladas democráticamente por los comités mixtos de seguridad y salud laboral.
El profesional de la salud está también sometido a la violencia que genera el mismo estado cuando no brinda lugares y condiciones de trabajo dignos. En los hospitales y centros de salud de nuestra ciudad faltan baños, se caen techos, las paredes filtran, faltan elementos de trabajo. En ese marco los profesionales no tienen posibilidad de progreso por carecer de una carrera profesional en salud pública que ofrezca jerarquización, con salarios acordes al costo de la canasta familiar que hoy supera los 7000 pesos (hoy un profesional de la salud provincial gana 5400 pesos).
Solo dos provincias, Buenos Aires y Santa Fe, tienen marcos normativos que pueden servir para la implementación de políticas contra la violencia.
Como siempre el gran ausente es el Ministerio de Salud de la Nación. En el hospital más grande de la Argentina, el Posadas, el único que depende directamente de la Nación, los hechos de violencia se suceden de una manera alarmante frente al silencio y la pasividad del ministro Juan Manzur. Nuestra federación nacional, la Fesprosa, ha solicitado esta semana al doctor Manzur que convoque a una paritaria nacional, uno de cuyos puntos centrales debería ser la implementación de políticas nacionales contra la violencia en salud.
Para detener el flagelo de la violencia es necesario articular con urgencia el esfuerzo común del estado, los trabajadores y los usuarios.
(*) Presidente de Siprus (Sindicato de Profesionales Universitarios de la Salud de Santa Fe). Secretaria de organización de FESPROSA

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